viernes, 17 de septiembre de 2021

La camilla no se mancha

 Nos conocimos en un carnaval, ambos murguerxs, ambos amamos bailar y el disfrute carnavalero. 

Ella morocha, petiza, piernas perfectas, cola tallada a mano. Terminamos la noche bebiendo Fernet y bailando exuberantemente unas salsas y unas cumbias deliciosas. Amo esos momentos de miradas a los ojos que no se desconectan. Bailando, una mano en la cintura, un giro, el apoyo pecho con pecho que deja las bocas casi pegadas y las sonrisas imborrables. 

Fuimos a su casa, a escondidas del resto, porque las bocas hablan de más y no era necesario explicar nada. 2 adultos que cuyos polos se atraen. Fin. 

Esa noche, pasó poco. El hijo de ella y la madre dando vueltas. ambos encerrados en un cuarto y apenas nos sacamos las partes de las ropas necesarias para sentirnos un rato. Esa noche sirvió para darnos cuenta que no solo eramos compatibles para bailar. 
Fue corto, pero intenso y, sobre todo, prometedor.

Un tiempo después, y luego de muchas conversaciones picarezcas, se tomó el tren y viajo más de 100 km para concretar algo de todo lo imaginado. 

El escenario,  ahora de local y sin mis hijas dando vueltas, fue completamente distinto. 
Compré unos vinos espumantes, ella trajo unos cigarrillos cannabicos, y en el ambiente había olor a Nag Champa, música inspiradora al romance y todos las velas que pude encender fueron la única luz que dejé encendida en el monoambiente en el que vivía solo. 
Ella, dispuesta a todo, llegó y exclamó: "- Ah bueno, ya está. de semejante recibimiento no me pienso escapar!!"-
Y nos reímos a carcajadas. 
La noche continuó llena de besos y abrazos y bailando cada vez con menos ropas a la luz de las velas. 
Cuando los corazones rebotaban exaltados entre pulmón y pulmón, me pidió darse una ducha. El viaje fue largo, el verano de Buenos Aires es húmedo molesto. 

Preparé la ducha, me quité la poca ropa que quedaba frente a ella y mi pene, al borde de la explosión con tanto estimulo, cual caña de pescar con presa en su anzuelo, se movía solo. La llamaba, la tentaba. 
Entramos a la ducha y comencé a enjabonarle el pecho, el cuello, las manos resbalaban sobre su abdomen y patinaron hasta sus piernas y muslos y muy atrevidos dos dedos separaron sus labios al compás de un intenso suspiro. Dejando que el agua limpie mis dedos de jabón, uno de esos dedos frotó suave su clítoris mientras le besaba el cuello. agarrandola del pelo de su nuca, la masturbe suave. Lento, pero sin parar. Cuando ella podía intentaba agarrarme de cualquier lado. Pero fue mi miembro el principal protagonista de en esa busqueda de empatar la situación.
No la dejé. Así, parados, la doy vuelta y apoyo sus manos contra los azulejos del baño para lamer su espalda desde el cuello hasta esa cola tatuada que jamàs olvidare. Pecho, manos, antebrazos, mejillas, pomulos reposados contra la pared fué la escena que vió ese cuerto de baño mientras yo, arrodillado atras de ella, separaba sus gluteos con ambas manos y me dedique a saborear, a dilatar, a degustar, a introducirme junto al agua caliente dentro de su cola lo mas que pude. sabiendo que una lengua es algo suave y resbaloso, nunca me detuve. 

Ninguno de los dos podía mas, pero el tiempo sobraba. Cerramos la canilla, nos secamos un poco, así nomas. Apagamos la luz y volvimos al cuarto.
Cama? Noooo!! "Vení", le dije. "Acostate en la camila"-.
Con las manos llenas de aceite de masajes olor a limón y canela, comienzo a embadurnarla íntegramente. Manos, pies, dedos, pantorrillas, la parte interna de sus piernas, empapo aun mas su vulva de lo que ya estaba, su ano dilatado por todo lo acontecido supo recibir un poco de mis dedos sin oponer resistencia. 
Como si no pudiese resistirse a sus ganas, mientras mis manos calientes masajeaban su espalda, ella introdujo mi pene en su boca y lo amó tanto, pero tanto que yo sentía como me derretía dentro de sus fauces hirvientes de deseo. En cada succión, una pierna mía se me aflojaba. Intentaba continuar masajeandola pero cada vez era mas intenso el placer y más dificil continuar. 
Para evitar que tanta intensidad corte el momento con una eyaculación que bien podría ocurrir mas tarde, me corro de la escena y la invito a jugar.
De un maletín que tenía oculto y con clave, extraigo un juguete. Sí, un dildo tamaño promedio, algo más grande que mi pene para que haya variedad. Ambos lo chupamos, ambos jugamos con él mientras nos frotamos los sexos aceitosos y patinosos. ella sentada en la camilla, con las piernas abiertas y yo parado en el piso frente a ella. Sus piernas abrazaban mi cola desnuda y sus manos se aferraban a mi como un Koala abraza su árbol, su lugar. 
Entre lenguas, aceites, dedos, apoyadas, su cola y su vagina eran un hervidero empapado de deseo. De a poco, con el glande en ebullición apoyado en el agujerito semi abierto de su cola, comienzo a penetrar suave su vulva con el juguete. Lento, ya que no es lo mismo que un pene de verdad, pero con presencia. de a ratos, un poco mas de aceite derramo sobre su cola y su vulva y tanto el juguete adelante como mi pene por atras entran y salen y entran y salen al ritmo de sus gemidos. La camilla rebotaba contra la pared. Mi cara de degenerado, según ella, era directamente proporcional la intensidad de sus orgasmos. mas me apretaba la pij... más apretaba el juguete, más se mojaba y más me clavaba las uñas en donde podía aferrarse a mí, más me calentaba verla. 
Fue un rato largo de jugar con todo su cuerpo, sus sentidos, sus ganas. Fue un rato largo también, luego, el que al quitar el juguete de su cola y cambiar el preservativo, nos quedamos abrazados uno dentro del otro. Ya sin juegos, ya sin aditivos ni nada más que nosotros dos. Como únicos elementos conductores de nuestras energías, el aceite, la transpiración y la saliva que supimos desparramar sobre nuestras pieles en diversos momentos. Ya de nada sirve contarles mi orgasmo. que bien podrán imaginar su intensidad. Tampoco sirve contar de los suyos. Ya que acabar, es solo el fin de este terrible viaje. lleno de amor, aventuras y distintos episodios. 
Solo queda contar que tras mirarnos aún temblando de placer, predimos su cigarro, charlamos un rato, y en algún momento, nos quedamos dormidos, desnudos, los dos. De cuerpo y alma. 



lunes, 2 de septiembre de 2019

Sumisión, fetiche y fantasía

Hoy quiero agarrar esa correa que rodea tu cuello y llevarte a mi boca lengua con lengua viéndote a los ojos esa cara de calentura deseosa de someterte a mis deseos mas profundos.
Quiero ponerte sobre mis rodillas y chirlearte suavemente hasta que de a poco se sonrojen tus nalgas.
Mi miembro turgente golpea tus cachetes con una gota en la punta que no puede mantenerse dentro. Lo buscas con tus labios y lamés viendo como un hilo de líbido insoportable nos une a centímetros de distancia.
Aprieto un glúteo separándolo del otro. Dejando al descubierto los hoyuelos más lejanos que tenes de tu deliciosa y pícara cara de placer. Húmedos, dilatados. Con la cadena te pongo en 4 de frente a mis ganas y succionas sin parar mientras te ahogas entre saliva y fluidos.
Mojo mis dedos y con suavidad pero intensamente me adentro en tu cuerpo por cada sitio que te hace explotar de ganas.
No podemos más, y con los ojos vendados solo te acostás sacando la cola y esperando la embestida a gritos.
Con una mano sostengo tu pelo tirante, y con la otra sujeto tus muñecas sobre tu espalda con ese sonido de fondo tan único. Ese aplauso que no es de manos y esa catarata que no es de agua. Ese chapoteo morboso de la piel de uno pegoteada con la del otro.

Hoy quiero derramar mi néctar con tu sabor a miel entreverado y verte estremecer en un orgasmo candente y largo. Muy largo.
Donde el sudor recorre tu vientre y se sumerge en tu ombligo y cada pelo de tu espalda grita, ríe, llora. siente, muere....y vuelve a resurgir palpitante para que ese temblor final, de piernas que no se pueden sostener, te desmaye sobre las empapadas sábanas estrujadas y te fundas en un abrazo súblime, colosal.

fffffff

Muerdo tus labios suavemente.
Quito la venda de tus ojos, siento tu respirar volver ténue a la normalidad. mis dedos recorren su senos aún agitados y rodean tu pezón. tus piernas abrazan las mías.

Cambiamos?

Ahora te toca jugar a vos.

lunes, 15 de enero de 2018

4 Manos y una camilla



4 MANOS, UNA CAMILLA

Corrían los últimos días de diciembre de 2007. Tras finalizar el primer nivel de un curso de masajes californianos nos habían invitado a una fiesta.
Era la fiesta de fin de año de la escuela en un lugar paradisiaco.
Un criadero de caballos devenido en Hotel de Campo en las afueras de Buenos Aires.
El calor era intenso. Pero la emoción por lo que nos habían vendido como la fiesta del siglo nos hizo olvidar la distancia y cualquier dificultad y nos dispusimos a pasarla en grande.
Los establos ya no eran tales, habían sido adecuados como habitaciones para 4 personas unas y para 2 otras, mientras que el altillo, lleno de colchones uno al lado de otro, era el refugio para quienes afrontaron la aventura más modestamente.
El que alguna vez fue un estanque de agua, ahora era una pileta redonda enclavada en una loma. Acacias, limoneros,sauces y otros hermosos árboles le daban vida a un bosque detrás del comedero. Y una laguna, allá en el fondo, llena de patos y cisnes decoraban una vista que no podía ser mas hermosa.
El día transcurrió entre desnudos y semi desnudos sumergiéndose en la pileta. Tostándose sin tapujos. Alzabas la vista y a un costado una pareja, completamente desnuda, se hacía masajes un poco subidos de tono. Sí. Todos eramos alumnos del mismo curso, aunque muchos de diferentes días, niveles u horarios.
Al llegar la tarde y luego de una comida vegetariana deliciosa, vino tinto y algún cigarrillo ilegal, mi amigo y colega Juan y mi compañera Virginia (sic), me invitaron a hacer un masaje entre los tres. Lo que se llama masaje a 4 manos. Ellos habían tomado una pequeña dosis de ácido lisérgico, yo no.
Me invitaron, pero tuve temor de perder la cordura y por ende confundirme. o hacer algo de lo que arrepentirme.
Pese a mi pudor, estuve todo el día en boxer blanco, suelto de ropas, aunque no tantas como otros y otras.
Mi libido del día iba en aumento.
Durante la mañana coqueteaba con una chica de 18 años, mezcla de fruta prohibida e inocencia perdida.
Pero también estaba por ahí una mujer de 50 años con quien finalmente pasaría una deliciosa noche de las que nunca jamás olvidaré. Pero eso ya es parte de otra historia.
También estaba la que luego, compañera suya, sería la madre de mi hija. En ese entonces solo era un... amor platónico.
Juan no había aprendido a hacer el masaje de 4 manos porque los días que nos lo enseñaron él no había podido asistir. Así que empezamos Virginia y yo para que pudiera sentirlo y así tener idea para hacerlo él luego.
Se saco la ropa, se recostó sobre la camilla blanca y lo tapamos. El aceite y nuestras manos comenzaron a deslizarse por su cuerpo. Alto, altísimo él, con una energía envidiable. emanaba paz, amor y felicidad por tal regalo. Fue una hora de conexión con Virginia, miradas, guías, trabajo de a dos para uno. 
Luego llego el turno mío.
La situación era erótica por donde la miren. Tres personas semi desnudas haciéndose masajes en medio de un bosque...
Me saque el boxer y despojado de vergüenzas me tiré en la camilla, situada bajo una columna de portentosos árboles y comenzaron a tocarme.
Relajación total.
La sábana que me cubría era blanca y suave. Delgada. Todo se nota, todo casi se ve. Sus manos bailaban al compás de la suave brisa.
Mis vellos erizados me dejaban en evidencia. la procesión iba por dentro. Si bien no tuve una erección en ese momento, mi temperatura interna, extrema, externalizaba como podía. Los ojos tapados por una almohadilla azul con semillas aromáticas me transportaban a la sensación física y mental únicamente. Los sentidos despiertos disfrutaban de todo menos de mirar. Mi respiración y mis latidos no eran los habituales.
Una ventisca mas fuerte voló la sábana que me cubría y quede totalmente expuesto. Las risas cómplices de los tres invadieron el aire y nuestras voces eran lo único que se escuchaba.
Jamás pude ver sus caras, pero... no hizo falta.
Esa sublime escena quedará en mi memoria para siempre.
Llegó el turno de Virginia. Risueña, se desnuda también y acecha la camilla seductoramente. comenzamos a masajearla entre los dos. Los dedos suaves por la espalda, yemas que bailan y cantan enderedor de su columna. un respirar suave a la altura de su nuca y otro cerca de sus muslos fueron el comienzo de uno de los masajes más lindos que me tocaron hacer.
El tiempo y el vaivén rítmico de manos y brazos despertaron el efecto psicodélico en su organismo y el tono fue subiendo. Ella reía sin sentido y gemía al ritmo de nuestras manos que acariciaban cada resquicio de su cuerpo.
Llegó el momento de que se de vuelta y comenzamos ahora de frente.Sus muslos firmes, su piel blanca, suave y tersa, su abdomen, su pecho y cuello fueron la pista perfecta para que nuestras manos y fantasías patinen felices sobre el brillo encandilante producto del sol y el aceite para masajes.
Un momento de tensión erótica de ensueño.
El masaje concluye. Ellos, en un estado diferente al mío, ríen a carcajadas. Nos abrazamos los tres.
Ella lo besa y lo abraza y lo vuelve a abrazar y finalmente lo besa en la boca.
Será que tenían algo de antes y yo no lo sabía?
Me abraza, me besa, me acaricia y me besa otra vez. Siempre en mis pómulos regocijados.
De repente, también, el beso agradecido y lleno de plenitud que me dio en el cachete, se transformó en un beso apasionado. Conmigo, con él. Los tres. Las tres bocas se entremezclaron y los suspiros fueron in crescendo.
La estructura de mi estantería se desmoronó por completo.
Mi ropa interior colapsó indisimulablemente y tuve una erección majestuosa. Muerto de vergüenza me retiro, me alejo unos centímetros. Será verdad? Acá? Ahora?
Virginia me mirá, deja caer la sábana que cubría su pecho turgente, se ríe y me dice: -Y bueno, hoy se dio así-

lunes, 22 de febrero de 2016

DESPUÉS





Mi brazo flexionado descansa bajo tu cuerpo. Siento tu latir en mí.
Tu cabeza, mitad hombro mitad pecho se desparrama levitante casi fundiendose en mi piel.
Tu pierna de arriba me atrapa, me abraza, me retiene. Me ama por sobre mi.
Yo paso una mía entre el agujero que quedo dibujado entre las tuyas y mi pie te acaricia con sus dedos.
Nos abrazamos, fuertemente. Y mi mano acaricia tu pelo. Solo cuando no baja por tu espalda atrevida en busca del final de esa linea mágica y que parece recta desde un angulo pero está tan llena de curvas desde otro.
Si nos vemos de arriba cual espejo de hotel de paso, fantaseamos un nudo marinero hecho de cuerpos, de amor! Imposible de desarmar, de deshacer.

Entre nosotros quedan restos de una cena de amor y pasion. Como cuando el plato queda vacío luego de una delicia saboreada, luego de un manjar deglutido. Al que un ultimo pedazo de pan le puso brillo. Pero ahí está, húmedo aún. Se huele en el aire, se siente el calor todavía de lo que fué ese momento de eclosión de cuerpos. De unión de almas. De amor eterno.

La luz de una vela encendida para incentivar aun más ese innecesario pero bello sentido que es la vista le dan a la pintura ese toque cálido infaltable. Tu piel resplandece al efecto flameante de esa luz. Parece que flotas. Parece que volas. Que volamos juntos.
Tu cuerpo desnudo en las penumbras es a la habitación lo que una tormenta a la sequía. Simplemente hermoso! Divino! Genialidad de la creación. 

Hasta que mágicamente los ojos se cieran, los latidos vuelven a su normalidad, la respiración ya no está agitada y nuestros sexos ya no estan mas hinchados, llenos de sangre, duros o mojados. Sólo están ahí, como siempre amandose. Como siempre cerca.
Como siempre, después de…
Después del amor!

viernes, 13 de enero de 2012

La noche del bar!

La noche estaba lista, tomé el colectivo 34 en pácifico, me bajé en Juan B. Justo a la altura de boyacá, aproximadamente. Caminé hasta que vi el bar en el que habíamos quedado encontrarnos y mi corazón se aceleró lentamente.
Entré timorato sin saber cómo eras. Levanté la vista y ahi estabas sentada, en una mesa con varias velas en la oscuridad de un rincón del bar.
Las luces del lugar eran muy ténues. Tenía mesas en recovecos escodidos del resto de los clientes, que daban a la libre imaginación de lo que se podía hacer ahi.
Comenzamos a charlar por enesima vez, sólo que esta vez y  por primera, nos veíamos a la cara. Todas las charlas telefónicas que habian antecedido a tal encuentro quedaron atras. Era el momento de la verdad.



Las miradas comenzaron a profundizarse y la charla no era de presentacion. Ella, madura, delgada, me llevaba como 20 años. Yo, con apenas 18, tenía los nervios lógicos ante una mujer que me apuraba hablando de comprar una caja de preservativos de 12 unidades. Podré? está loca?
Seguimos conversando, seduciendonos. Las manos comenzaron a rozarse lentemente mientras nos traian el vino deshinibidor. Las velas parecían consumirse con una velocidad mayor a la habitual.
Por debajo de la mesa ocurrían cosas que hasta el momento no había vivido. No por raras o poco habituales, sino porque a mi corta edad las mujeres no suelen ser tan decididas.
Estaba clarisimo que tambien ella estaba nerviosa, siendo que la diferencia de edad era grande, que estabamos un poco expuestos y que de repente mi dedo indice era succionado a modo de fellatio en pleno bar.
Los pies se rozaban, yo la acariciaba suavemente por debajo de la falda, sentíamos latir fuerte nuestras ganas.
por un momento fuimos corriendo al baño juntos y nos besamos apasionadamente en la puerta del baño hasta que escuchamos unos tacos que sibuan por la escalera y cada uno entro a la puertita con el muñeco correspondiente.

La adrenalina acrecentaba la calentura, el que dirán de la señora grande con el pibe, la fantasía incumplida de encerrarse en el baño juntos recorrio nuestras mentes varias veces.

Fue una de la noches mas eroticas de mi vida. Muy sensual, de las mas seductoras, de las mas sexuales, aún sin sexo.

Nos vimos alguna vez más, pero todo quedó en el erotismo y las fantasías.
Una vez, casi nos cruzamos con su hijo, que tenía mi edad, y ella decidió terminar eso con dolor. Pero yo lo entendí. Hablamos algunas veces más, pero guardaremos por siempre en nuestra memoria la calentura que recorrio nuestros cuerpos esa noche.
La noche del bar!

lunes, 25 de julio de 2011

Dominame


Me encanta la mujer cuando domina.
Porque viaja,porque investiga, porque delira.
Fantasea, se calienta, porque imagina.

Me encanta la mujer cuando domina,
porque es paciente, por complaciente.
Porque me usa, porque soy suyo, porque me tiene.
Me encanta la mujer cuando domina,
Porque me enseña, porque me muestra,
porque marca el camino, porque camina.
Me encanta la mujer cuando domina,
porque se hace, porque me hace.
porque invita, porque seduce.
Me encanta la mujer cuando domina,
porque se muestra como es, fuerte, potente.
Porque se sube, se mueve, porque vibra.
Me encanta la mujer cuando domina,
porque se obsequia, porque se da, porque se brinda.
Porque pide, porque solicita, porque ordena.
Me encanta la mujer cuando domina
porque obtiene lo que quiere, desea y necesita.
Porque se monta, porque te aprieta y por cochina.

Me encanta la mujer cuando domina,
porque gira y te da vuelta, porque enrosca y retuerce,
porque moja, empapa y humedece.
Me encanta la mujer cuando domina,
Porque atrapa, porque te ata,porque se enlaza.
porque envuelve, porque enceguece, porque te obliga.
Me encanta la mujer cuando domina,
porque cabalga,porque muerde, porque rasguña

Porque chupa, porque lame y porque sueña.
Me encanta la mujer cuando domina
Porque aun asi no se olvida y besa, y acaricia, y abraza.
porque erotiza, porque enloquece, porque amenaza.
Me encanta la mujer cuando domina
porque muestra, porque se muestra.
Porque libera, porque se libera.
Me encanta la mujer cuando domina,
porque mira, porque  juega, porque se atreve
porque desnuda, y se desnuda o como quiere.
Me encanta la mujer cuando domina,
porque se suelta, porque explota y porque explora.
porque es divina,porque es MUJER, porque es hermosa!

jueves, 12 de mayo de 2011

Atemporal

Caigo suave en tu cubierta de seda sin final.
Resbalo, patino, fluyo y cierro mis ojos.
Hay aroma a ti por toda la habitacion.
Siento tu respiracion aun calma.
Mis dedos inquietos rozan tu cuerpo sin tocarlo.
Siento escalofrios en la nuca, siento necesidad de tenerte.
Mis labios son tan pequeños ante tu belleza
que no alcanza el tiempo para recorrerte como quisiera.
Mis pupilas, aun en oscuridad, retienen tu imagen para siempre.
Te veo en rojo, te veo emergente de entre las sabanas
como si te elevaras de la misma.
El cuarto se tiñe de vos.
El lecho tiembla ante cada suspiro, cada gemido.
Necesito beserta y sentirte en mi boca y en mi lengua.
Necesito tu sabor.
Tanta delicia de un solo bocado.
Tanto manjar en un solo plato.
Te abrazo y miro recostada acariciando tu esplada.
Cuanta suerte tengo, cuan incontablemente rico soy con vos.
Desnudos ambos, sin sueño, sin cansancio de nada.
Podemos vernos y besarnos y acariciarnos
con la sola imagen de fondo de un reloj que no cuenta el tiempo.
Podemos quedarnos hechos un bollito de piel y sudor.
Como enredados, como apilados.
Podemos y queremos quedarnos asi.
Necesito mas de esto, necesito esta vitalidad por siempre.
Te necesito a ti.

martes, 30 de noviembre de 2010

Sexto sentido

Latidos exuberantes golpean la puerta de un pecho que inexplicablemente quiere demostrar lo contrario.
Miro con los ojos cerrados y veo ese momento de aromas que vuelan punzantes directo a mi nariz para clavarse como se clava una astilla.
No la veo, está ahi pero no la veo. La siento.
Busco y rebusco bajo la piel el puntito maldito que no me deja dormir pero sale la piel y sale la sangre pero no sale ese maldito puntito.
Asi te siento sin entender casi, sin ver casi. Sin oir casi.
Me tapo los oidos para no esucharte ni escuchar mi inconsciente pero me sobrepasa siempre y es como que me llevan a cometer la inevitable trampa de tener que buscarte.
Los latidos otra vez, las voces de nuevo, los aromas cambiantes pero igual de punzantes. Siento tu sabor sin conocerlo y aunque los descubra algun dia o tal vez no lo haga lo saboreo incesante y trago placer imaginario.
Como puede ser que pase todo esto?
Tu piel se me escurre entre los dedos cual agua tibia. Tus ojos, quiero verlos, quiero ver si te pasa lo mismo que a mi que me golpeo la frente de ganas. De ansias.
No es lo de siempre, no es lo de cualquiera. No sos una mas.
Es ese sexto sentido que vaya a saber porque me genera, como me genera todo esto.
Como si supiera que de abrazarte fuerte nomas, se electrificarian nuestros bellos mas escondidos.
Es verte y saber.
Es oirte confirmar.
Es olerte y querer mas.
Es tocarte y que no alcance.
Es besarte y chupar mis labios mas calientes que nunca.
Es anular todo eso y como si un estruendo retumbara y vibrara tanto que igual sentiria con cada uno de esos sentidos. Es ese sexto sentido que ni siquiera puede hablar de amor. Sino de química. De energía. De fuerzas que enigmatizan al mas sabiondo de los filosofos. Que dejan sin respuesta al mas arriesgado de los cientificos.
No, no es amor, es ese sexto sentido que de repente se despierta y te dice en todo el cuerpo que le digas...
"Puf, si supieras".
Bah, que se yo si no es amor?
Que es el amor al fin y al cabo sino una pasion tan fuerte y tan carnal como la que describo mas alla de todo el resto de los sensaciones y necesidades que puedan enmerarse.
Como describir al amor sin ese sentido que te prende fuego y dinamita tu hormonas de solo tener cerca a la persona que uno supuestamente ama?
Es cierto que despues hay que sostenerlo... Pero...
Que inmenso que es sentir esto.
Que genial es sentirlo con vos!!

lunes, 16 de agosto de 2010

Enriedo

Sensaciones. Aromas del olimpo.


Ondulaciones. Caricias de rizos carmesí.


Pasión. inspiro, respiro. Vivo.


Enriedo mis ganas entre tus sueños y no despertarte.


Ahuyento mis instintos, y disfruto.

martes, 13 de julio de 2010

La fuente sagrada!


Susurros in crescendo de guarangadas deseadas rompían el silencio de la noche primaveral.
Apenas unas velas semi consumidas, iluminaban tu cuerpo formando sombras curvilíneas maravillosas.
Sentada sobre mis piernas te frotabas contra mí, suave, pero tenazmente.
De tus gemidos brotaban incesantes sonrisas e inacabables sonidos de placer.
Mi excitación aumentaba con la sola brisa de tu respiración en mi oído.
Sentía mi corazón aumentando su ritmo a pasos agigantados. Mi bóxer exprimiéndose contra la carne.
Estallando, explotando, álgido. Hirviendo por el roce, ardiendo por dentro y por fuera.
Tomaste mis manos y me empujaste contra el colchón que tirado en el piso se relamía y nos envidiaba.



Tu ropa interior desapareció como huyen los animales ante un posible sismo, un huracán o una tormenta.

Tomaste las riendas de la noche y comenzaste a galopar raudamente hacia la luna.

Tu vulva, ardiente y empapada, no se frotó más sobre mi bóxer, sino que corrió aceleradamente hacia mi boca. Me obligo a besarla, a lamerla, a saborearla. Me obligó con todo gusto, pero me obligó.

Tus movimientos pélvicos buscaban sobre mi cara el punto más áspero de mi lengua, el vértice más suave de mis labios. Por momentos tu clítoris abusó de mis labios, se me escurría entre los dientes y yo solo atinaba a apretarlo apenitas. Como degustando, como mordisqueando sin hacerlo.

 Yo simplemente lamí y lamí y seguí lamiendo a las órdenes explicitas de tus vaivenes púbicos.

Lamí, relamí, caté, succioné, embebí mi boca en tu ungüento divino que de repente multiplicaba se por doquier humedeciendo todo a su paso.
La noche aumentaba en intensidad y mi miembro explotaba de éxtasis aun sin haber sido el protagonista de la noche.

 



 Tu cuerpo arqueado y extremadamente agitado, se tomó un respiro y casi te caes hacia atrás.Pero aprovechaste ese envión y simplemente apoyaste tu candente vulva sobre mi glande y te dejaste caer. Sin una mínima muestra de precaución. Nada.
La luz de las velas parecían relampaguear aturdidas por tanto viento que sacudía histéricamente las sábanas.
Tus caderas se estampaban violentamente contra las mías y tu clítoris no cesaba de apretarse contra mi pubis.
Mi miembro crecía y endurecía con cada sacudida de placer. Tus manos amenazantes parecían querer golpearme, cuando no lo hacían. Y tu cara reflejaba el intento de control para no pegarme. Como reprimiendo ese sentimiento mezcla de amor, pasión, violencia, incredulidad. La sábana estrujada se escurría entre tus dedos y tus uñas se hundían en mi pecho como las garras de un cachorro cuando amasan la mama de su madre. La vista perdida, el pelo estallado flameaba como prendido fuego.
Y...
En medio de todo esto...

El estruendo más increíble brotó de tus labios como un grito de guerra. Aturdía, estremecía verte temblar y contagiarme ese temblor fue cuestión de un solo latir vaginal.
Mis piernas comenzaron a derretirse en mieles, calientes, liquidas, derramables.
Empapando todo a su paso un chorro de placer expulsado violentamente salió de tu vagina como nunca antes lo habías hecho jamás, al menos no tanta cantidad.
Mi cuerpo, derretido entre traspiración mía y tuya, tu flujo desbordante y ese chorro imparable; se hundía en el suelo como fundiéndose, deshaciéndose en orgasmos casi espeluznantes.
Gritos, gritos, gritos.
Aullidos y gemidos. 




Respiraciones profundas.
Y tu cuerpo que se cae sobre el mío mezclándonos juntos entre tanto líquido. Volviéndonos una acuarela indeleble de puro placer.
No hubo movimientos. Simplemente te desplomaste y me abrazaste. y te quedaste apoyada en mi pecho suplicando un rato de esa paz. de ese silencio.
Agotados, deshechos, nos quedamos así. Vos arriba mío, yo adentro tuyo, vos sobre mí, yo debajo tuyo. Sumergidos en un mar de pasión imposible de secarse jamás.

jueves, 22 de abril de 2010

Que es este blog??

Toda la vida quise expresar mis sentimientos respecto al sexo, a la sexualidad. Toda la vida, incluso en la niñez uno va viviendo, sintiendo su sexo. En la niñez, quizas, desde la oralidad, desde el chupete, el pezon de la madre. Incluso cuando a uno le cambian los pañales, la alegria genera erecciones en los bebes.
Luego uno crece, explora su cuerpo, su ano, el pito o la conchita, se toca sin saber porque. Pero se explora.
A medida que uno crece, y pasan los años, todo ese cuerpo cambia, desarrolla, incluso, otras facultades. otras sensaciones.
El pito, uno no sabe por que, pero siente distinto.
Te educan de maneras distintas y entonces es donde uno, hablando ya de sexo, adquire distintas y variadas formas de vivir y sentir su sexo.
Con placer, con culpa, con temor, con represion, con ganas, con demasiadas ganas.

A mi me educaron en un ambiente de libertad de eleccion, en la vida misma. No solo en el sexo.
Pero eso me dió pautas, porque tambien me educaron en base al respeto a los demas, en base a como es el sexo opuesto, cuales sus debilidades y cuales sus fortalezas.
Rápidamente entendí que la mujer es distinta, en su forma de ser, en su cuerpo, obviamente. En su mente.
Y por supuesto en su sexualidad.
Me interesó saber que y porque se marcaba la diferencia, que y porque cada genero generalizado actuaba de cada manera.

A la larga, me fascinaron las mujeres, su pasión, su fortaleza fisica y espiritual. Su Fidelidad, no tanto en una relacion sexual, sino mas bien a una idea, a una forma de sentir la vida.
Me apasionaron.
El camino de mi sexualidad me llevó a darme cuenta que la forma de ser del hombre en una cama no es compatible con la de la mujer si el hombre no es capaz de desarrollar su lado femenino.
Porque el hombre por naturaleza es mas torpe, mas carnal, mas bruto quizas. Y tiene entre sus piernas un fruto espectacular capaz de dar placer absoluto, como capaz de lastimar de una manera casi inimaginable.
Y que la mujer, tiene entre sus piernas el poder de crear vida, claro, gracias a la ayuda del hombre, pero haciendo algo que el hombre es incapaz por naturaleza de hacer, como es dar a luz.
Esta es la principal diferencia. Porque a la larga somos todos humanos. Pero somos tan parecidos y tan distintos, que si no nos esforzamos en comprender, en asimilar las diferencias, en engranar cual rompecabezas, seguramente chocaremos los engranajes y la maquinaria perfecta del sexo no funciona.

Es así, que comprendí que tenía que desarrollar mi lado femenino tambien, para comprender.
Ese lado, me permitió entender que quizas a mi me gusta que me toquen el pene , mas que me besen el cuello, pero que quizas a ellas, primero les gustaba que les toquen el cuello antes que le toquen la vagina.
Que a mi me gusta entrar de golpe, pero que ellas necesitan mojarse, calentarse mucho mas antes de empezar.
Que yo quiero acabar ya, pero que ellas necesitan tambien mucho mas antes de lograrlo.
Que si acabo rapido, quizas ya me cansé y ellas recien empiezan.

Entonces, me di cuenta que hablar, leer, experimentar, probar diferentes cosas me enseñaría muchisimo.
Y me decidí a probar, a buscar la experiencia.
Probé probé. Me equivoqué, hubieron mujeres que no llegaron nunca al orgasmo conmigo. hasta que a los 18 me toco una que nunca me perdonó esa flata de orgasmo y jamás me dió otra oportunidad.

Aprendí entonces a preguntar, porqe preguntar no es sinonimo de no saber, sino de escuchar la respuesta del otro.

Hoy. despues de muchas mujeres, de muchos placeres, tengo la suerte de haber probado en el sexo casi todo. De ser consultado muchas veces, como si fuera un sexólogo, a quien remito cuando las consultas me exceden.

Pero tambien, y desde chico, me propuse no ser uno mas en la vida de una mujer. Me propuse que está lleno de hombres que se acuestan con mujeres a las que si despues les preguntas por ellos o no se acuerdan o directamente te hablan mal. Y quedó como el mal recuerdo o porque ella no acabo y el sí.  O porque era bruto, o porque dolía(mas allá de tamaños) o porque le agarraba la cabeza cuando ella le quiso hacer sexo oral. O porque no la sabía acariciar, o porque directamente no lo hizo.

Yo decidí quedar en la memoria de todas mis mujeres porque, aunque haya pasado una sola noche conmigo, esa noche estuvo genial. Porque la acaricie mucho, la besé infinitamente, mi lengua se movía incesante entre sus labios, porque chupé con delicadeza sis pezones y sus pechos, porque no me olvidé de lamer ni un centimetro de su cuerpo. Porque el sexo oral que le hice fue largo y tendido, esperando casi siempre su delicioso orgasmo en mi boca. Porque esperé todo lo posible para eyacular. Porque le di amor, tanto amor, en una sola noche que no podrá decir nunca de mi nada malo. Porque ademas, no le mentí y sino quería mas que una noche, seguramente se lo dije,  para no herir a nadie.

Y hoy, sin ser un galán de telenovela, me pasa que soy feliz totalmente desde mi sexo. Me siento pleno. No soy un supr hombre que tendrá sexo 8 horas seguidas, soy el hombre que quiero ser con las muejres y ese es mi orgullo.

Este blog apunta a quienes viven su sexualidad como un arte, como algo que lleva tiempo de perfeccionar, de vivir, de experimentar.

Este blog, apunta a que vean y lean mi forma de vivir el sexo, mi forma de sentirlo, mi arte.

Espero, de corazón, les agrade, les atrape y les excite quizas, como me excito yo de solo escribirlo!!

viernes, 19 de marzo de 2010

Ese pequeño y redondeado morbo masculino

Muchas veces me he preguntado por qué, muchas veces sin respuesta, muchas la he encontrado.
Muchas veces lo he imaginado, algunas pude lograrlo, muchas veces no.
Muchas veces lo fantaseo, muchas veces lo deseo, muchas, pero muchas me calienta la sola idea.
Tantas veces me guarde la ganas de pedirlo y tantas no me contuve.
Tantas veces me lo han negado, tantas veces lo postergaron, y algunas me lo pidieron.
Tengo tantas preguntas al respecto, que me pregunto por qué me lo pregunto.
Es que suena a suavidad, mezclada con rudeza.
Es que suena a placer, mezclado con dolor.
Es que parece una hermosa imagen con algo de horrible.
Será que ahi la piel siempre es tan suave?
Será que entrar ahi parece ser para unos pocos privilegiados?
Será que solo yo me lo pregunto y no dejo en libertad mis pensamientos?
Es que verte desnuda me obnubila la mente, me deja perplejo ante tal perfeccion de curvas y aromas y piel y sabor y...
Simplemente surge en mi la necesidad de probarlo todo. De sentirlo todo.
Quizas esta en el medio esa masculina necesidad dominante, de agarrarte fuerte de un buen mechón de pelos y con la otra mano en tu cintura traerte hacia a mi desde atras y lentamente sentirte candente.
Cuidandote, sí.
Protegiendote, sí.
Pero haciendote mía de cada rincón de tu cuerpo, de cada pequeña parte que siempre desee de vos.
Es que es tan hermoso el contacto de mis manos cuando acaricio ese redondeado manjar, es tan sensitivo y sensual rozar mis mejillas suavemente sobre esa aterciopelada piel deslumbrantemente pálida por la falta de sol.
Es tán erótica la idea.
Que no puedo dejar de preguntarme por qué será que lo deseo tanto!
Las veces que en mis noches de sexo pudimos, quien sea de ellas o de uds con quien lo hicimos juntos, disfrutar de tal miel, hemos sido tan felices por un instante, por esos minutos, por esos pedacitos de vida sexual. Algunas veces por placer mutuo. Las mejores veces.
Otras por mi placer y tu entrega, la pasamos tan bien por que me veias gozando como loco. Aunque a vos quizas físicamente no te encantaba tanto.
Quizas ahi esta el morbo, esa sensacion masculina de regalo, de premio, de entrega, de sometimiento.
En mi caso romantico, porque soy asi. En mi caso no pierdo las ganas de dar y recibir placer en cada situacion sexual que comparto con mi pareja.
Pero en otros quizas no importa, en otros es solo el hecho de hacerlo, de penetrar salvajemente.
La escencia masculina salvaje y por naturaleza!
Te Gusta Desafiarme?…
Claro, en mi está presente, la siento, me gusta!! Me calienta ser hombre y sentir tus glúteos firmes y relucientes golpeando suave y fuertemente a la vez contra mis caderas.
Y sentir mi pija, mas apretada que nunca en ese estrecho lugar, que me regala sensasiones unicas. Que se ofrece como un productor de extasis psicoreactivo, por asi decir.
Y...
Cómo explico, cómo no decirlo si lo deseo tanto?
Son maginificas las historias que debemos tener todos los hombres al respecto.
Llenos de historias de placer y dolor. Contradicción constante bien firmes y de la mano en tantas ocaciones si hablamos de sexo.
Historias de macho, de dominacion, de obligacion y sometimientos.
Historias de proceres del sexo recibiendo la ofrenda totalmente relajada y lista para la accion por todo lo hecho anteriormente.
Historias de intentos fallidos y dolorosos por brutalidad masculina. Por falta de dedicación.
Historias de negativas totales por prominencia fálica del hombre de turno.
Historias de amor y odio!
Todo, y todo de verdad, producto de ese pequeño sector de la deliciosa anatomía femenina.
Que nos hechiza, nos encanta, nos atonta. Nos vuelve literalmente locos!
Todo... por ese pequeño y redondeado morbo masculino!
Todo... por ese pequeño y redondeado trasero femenino!
Te Gusta Desafiarme?…

lunes, 8 de marzo de 2010

Tu mirada clavada en mis ojos

La mirada clavada en mis ojos
sirviente fiel me entrego
como si fuese dificil aceptarlo
como si fuese dificil gozarlo
La mirada clavada en mi ojos
revoltosa, majestuosa
en penumbras, provocadora
radiante, excitante

La mirada clavada en mis ojos
esa boca desquiciada
ese pelo en llamas
manija de mis deseos

La mirada clavada en mis ojos
Macho de hierro
mujer de seda
amor carnal, amor oral.
La mirada clavada en mis ojos
Lengua aspera y ligera
labios raudos, labios rojos
dientes fuertes, muerde y siente.

La mirada clavada en mis ojos
mis ojos en tu mirada
mi latir en tu cabeza
mi cabeza en tu cabeza

La mirada clavada en mi ojos
me venera, me seduce, me obsequia
se derrite, desparrama, se derrama
te llena, te diluye, te empapa.

La mirada clavada en mis ojos
se hincha, tiembla, desborda
explota, exprime, estalla
grita, jadea, explaya.

Semen, orgasmo, regalo
me desmayo, enloquezco
me estremezco, me retuerzo
y tu mirada clavada en mis ojos

Te recuerdo y gracias

17 años y otra vez en Mar del plata. El hotel de siempre me espero otro año mas, para albergar mis ganas de vacaciones y aventuras. Solo, sin padres ni amigos, que comenten mis hazañas o se rían de mis locuras.
En medio do todo eso, la playa, el sol, la libertad adolescente.

Vecinas, dos muchachas. Tres niños correteaban a su alrededor, uno de ella.
Mate va, mate viene, charlas y miradas suyas que me revolucionaban las hormonas.
Ella, rubia, ojos claros y un cuerpo deliciosamente atractivo. Desparrama sensualidad y erotismo constante.
Mi inocencia dificultabame el creer posible algo con ella. Si estaba casada, su hijo por ahi dando vueltas. Como una mujer asi, con 23 años, podria querer estar con un chico de 17? Seguramente inexperiente, seguremente torpe y atolondrado en la cama. Sin saber como tratar a una mujer como se merece.
Los días pasaron, y otro vecino, de 18 el, pelo largo, un poco mas robusto y piel bronceada, se sumo al grupito vacacional. La otra chica, tambien casada y con sus dos hjos ahi, tambien lo miraba con ... intriga.
Pocas veces senti que una mujer se tome tanto trabajo en seducirme. Me volvia loco, pero no hacía nada por ese hijo. Por no querer entender.
Pero no. Una noche, ella, le dijo que se fuera afuera un poco, me miro, sentados en la cama, y me dijo que se moría por besarme, por abrazarme.
Ya no había vuelta atras, Ya no había mas que dejarme seducir, o rechazar la inmoralidad de esta madre.
Y bueno, Soy Adrian. Es muy linda, me excita desde el primer día, mi inexpereincia no es tal, mi torpeza mucho menos, atolondrado nunca fui, porque las mujeres me encantan, y nací para tratarlas como se merecen, y me fascinan los resultados orgasmicos de hacerlo asi.
Media hora mas tarde, los tres chicos dormian, las dos madres estaban en distintos cuartos con distintos hombres, pero haciendo lo mismo.


Fueron horas de una seduccion mutua dificil de describir. Su pelo, largo y ondulado, se solto por fin, enredandose entre mis manos, mientras de aqui para alla nos enredabamos lenta y suavemente.
Recuerdo el sabor de su entrepierna, recuerdo su espalda arqueda mientras mi lengua jugaba excitada entre su deliciosa humedad y su ardiente vagina.

 
Me emborrache de su placer.
Recuerdo tras mucho tiempo de esperarla, saboreandola, que se acerco y me dijo suave:
-" veni, quiero verte acabar"-
No hay nada que me excite mas que el orgasmo femenino, por lo que intente esperarla a ella. Pero me dijo que ella, nunca habia podido tener un orgasmo en su vida. Que su marido, cuando hacian el amor, eyaculaba, y se dormia. Que nunca tenia sexo por mas de 15 o 20 minutos y que no podia acabar.
Estaba con ese hombre desde hacía 9 años. Como no iba a tener un orgasmo. Yo no lo podia creer. Incluso no podía creer que no iba a poder darle eso que tanto ella y yo queriamos.
Estuvimos, horas en esa cama. Nunca demoré tanto intencionalmente mi orgasmo. Recuerdo, que luego de tres horas de cambios de posiciones, de algun descanso, pero de mucho amor y consideracion mutua, me afrecio su cola, mmm 17 años y tan buena oferta!! Lo entendi, me lo dijo, como algo asi como un premio.
Es cierto, hasta ese momento ninguno habia acabado y los gemidos mutuos invadieron el hotel de un modo, medio impudico(asi nos contaron luego otras personas). El placer estuvo tan intenso en nosotros que entendi que ella no estaba en busca de un orgasmo sino de seguir pasandola bien. Y acepté.
Disfruté de ese manjar que pocas veces mas he disfrutado pese a tantas mujeres que luego conoci. disfruté, suave y dominantemente de ese momento, como pocas veces lo hice en mi vida!
Desenfrenadamente derrame montones de semen sobre su espalda, semen caliente, semen hirviente, semen extasiado.
La hora siguiente fue de un abrazo eterno, y besos y caricias y tanto amor.
Recuerdo hablar de su tema, de su orgasmo.
Recuerdo proponerle cosas, juegos, ropas, variantes, que no sean solo de posiciones.
Recuerdo que lo que mas le dije es que se haga respetar. que ella como mujer vale mucho y que quizas el haber buscado en otro hombre lo que ella necesitaba(amor) no era lo correcto, pero si era necesario estaba bien.
Recuerdo que nos vimos muchas veces mas, intentando miles de cosas, para que ella pueda experimentar por primera vez ese tan ansiado orgasmo.
Cada día que nos veíamos la veía a ella mejor, mas suelta incluso, más femenina. Me volvía loco la idea de poder, hasta ayudarla, pero de poder ser yo quien logre darle ese momento magico que todos queremos y necesitamos vivir cada tanto. Todos los días.



Un día, cuando ya hacía uno o dos meses que nos dejamos de ver, me llamaste.
Te recuerdo, recuerdo tu voz en el telefono con un  tono de felicidad y algarabía que me estremecieron.
Me llamaste para contarme que habías tenido tu primer orgasmo, y que seguido al primero, llegaron muchisimos mas. Que su marido mucho no habia cambiado, que la que habia cambiado era ella, lo sedujo, se vistió parecido a lo que yo le había estado diciendo, que había estado aflojandose ella y desistiendo de la busqueda para solamente disfrutar mas alla del orgasmo. Y que cuando menos se lo imagino, exploto como nunca antes. Que esa noche, su marido, cuando ella logro eso, estuvo tambien el como nunca, excitadisimo.
Que tuvieron la mejor noche desde que lo conoció. Nueve años atras!!!
Me llamó para agradecerme el haber aparecido en su vida! Que me quería mucho y que no habría podido lograr eso sin mi!
Me morí de la alegría, porque yo tambien la quería, es una mujer hermosa, por dentro y por fuera. y merecía las mieles del orgasmo como toda mujer.
Me llene de orgullo, y comprendí tambien que no es todo el orgasmo, que no es todo el sexo por el sexo mismo, sino que hay tanto a su alrededor, tanto nos domina el cerebro.
Se hoy que no todas las mujeres de mi vida han podido tener un orgasmo, pero estoy orgulloso de saber que hice  y haré todo lo que esté a mi alcance para verlas gozar, para que disfruten como disfruto yo de mi sexualidad.
Te recuerdo, hoy, arqueda, disfrutando. Y te agradezco, por hacerme parte de tu vida. Por hacerme parte de tu vida al llamarme y darme un crédito que no se si tengo. Pero que me enorgullece me hayas otrogado.
Te recuerdo y nunca te olvidaré.
Te recuerdo. Y gracias!

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