Mi brazo izquierdo apoyado contra la pared metálica del vagón intentaba tapar un poco lo que se podía llegar a ver si alguien pasaba. Nuestras bocas haciéndose el amor apasionadamente, mi mano derecha buscando cómo meterse debajo de su calza como quien busca un lápiz en el fondo de un cajón que abre mal.
Aaaayyyy !!
Recuerdo y me caliento aún como
su mano se aferraba a mi f4lo por arriba del jogging de Boca y tocaba la punta que mojaba sus dedos a través de la tela.
Dios!! Qué calentura teníamos!
Pasó una chica y disimulamos como pudimos pero creo que se re dió cuenta de la secuencia. Que manera de reír!! La carcajada pícara y agitada se vio interrumpida por un gemido suyo producido por mis dedos que irrespetuosos traspasaron la barrera de su diminuta bombacha y empaparon mis yemas en cuestión de un instante. Creo que nunca había hecho el amor tan vestido en mi vida. El brazo que apoyaba en la pared ahora solo apoyaba en el codo y mi mano tapó su boca. Tanta lujuria en un abrir y cerrar de ojos la llevó a chuparme los dedos de esa mano a modo de felación mirándome a los ojos con la cara desfigurada. Sus manos me ma4sturbaban a toda velocidad y mis dedos frotaban su cl1toris ardiendo de deseo y mojados en sus ganas de separar las piernas y dejar fluir lo que allí era imposible. Las piernas se aflojaban, la respiración de ambos ya era un caos. Recuerdo su orgasmo mordiendo mis dedos al punto de que me dolían, pero nunca la frené. Empecé a jugar en un ida y vuelta entre rozar y frotar su cl1toris y meter ligeramente uno o dos dedos. Apenas, la posición no lo permitía mucho. Sus manos también me volvían loco. No sé cómo podía sostenerme parado. No sé cómo no nos acostamos ahí nomás. Creo que ambos lo pensamos.
Qué hermoso fue verla derretirse una y otra vez. No sé cómo podía contraer y apretar tanto su vulv4 en ese estado pero mis dedos de allí salieron morados como cuando alguien se queda sin aire, viste?
Fue en ese preciso instante que saqué mi intespestuosa mano de allí, en que la chica que había pasado hacía apenas unos instantes se asomó de repente y nos dice:
-"Guarda con el guarda eh!"-
Señalando hacia el vagón de al lado.
A lo que rápidamente acomodamos nuestras ropas y disimulamos una charla semi transpirada hasta que en menos de 1 minuto se abrió, efectivamente, la puerta del vagón y apareció el susodicho profesional tranviario.
Pasó, nos miró, saludó y siguió de largo.
Estallamos, como antes en 0rgasmos pero ahora en carcajadas al aire. Nos miramos, nos besamos un rato más y prometimos completar la aventura en posición horizontal en algún hotel de La Feliz.
Tuvimos suerte, no? Nuestro "angel de la guarda" nos avisó del Guarda, justo a tiempo.
-"Pará!! Ella estuvo ahí todo este tiempo?"-
Preguntó. Y, coloradisimos pero extasiados de risa, emprendimos la vuelta al sector que nos indicaba nuestro pasaje.
Fue en ese preciso instante que saqué mi intespestuosa mano de allí, en que la chica que había pasado hacía apenas unos instantes se asomó de repente y nos dice:
-"Guarda con el guarda eh!"-
Señalando hacia el vagón de al lado.
A lo que rápidamente acomodamos nuestras ropas y disimulamos una charla semi transpirada hasta que en menos de 1 minuto se abrió, efectivamente, la puerta del vagón y apareció el susodicho profesional tranviario.
Pasó, nos miró, saludó y siguió de largo.
Estallamos, como antes en 0rgasmos pero ahora en carcajadas al aire. Nos miramos, nos besamos un rato más y prometimos completar la aventura en posición horizontal en algún hotel de La Feliz.
Tuvimos suerte, no? Nuestro "angel de la guarda" nos avisó del Guarda, justo a tiempo.
-"Pará!! Ella estuvo ahí todo este tiempo?"-
Preguntó. Y, coloradisimos pero extasiados de risa, emprendimos la vuelta al sector que nos indicaba nuestro pasaje.

No hay comentarios:
Publicar un comentario